Diferentes puntos de vista / n°4
La Argentina, el sueño de un pais posible - Diferentes puntos de vista - Palamitonews
La Argentina, el sueño de un pais posible
  "He vivido desde mi juventud, momentos de esperanza y otros momentos de pánico que poco a poco me sumergieron en la pendiente del desanimo. Con estas palabras Mabel Miguel da un panorama del camino recorrido por su Argentina".
 
 

Nací en 1936, soy argentina y no es el pesimismo mi forma de ser ni el pensamiento que atesoro.

He vivido desde mi juventud, momentos de esperanza y otros momentos de pánico que poco a poco me sumergieron en la pendiente del desanimo.

Siempre esperé un milagro que acabara con la pobreza, la corrupción y todas esas malezas que ahogaron por años, lo mejor que teníamos, un país productor de materias primas que nunca pudo pasar de ser un proveedor de los grandes intereses, de adentro y de afuera; ahora compruebo que el milagro no lo veré ni yo ni mis hijos y quien sabe, mis nietos.

Hambre, desnutrición, corrupción, clientelismo político, justicia complaciente, entre otras plagas dignas del Apocalipsis.

¿Somos un país de incapaces? Porqué no podemos organizarnos para el éxito?

Nos fue dado vivir en un territorio de privilegios, al que acudieron para echar raíces, hombres y mujeres del mundo.

La realidad actual, es deprimente: el hambre y la desnutrición; el tejido social destruido, la cultura del trabajo perdida por un gran sector que en lugar de herramientas para ejercer un oficio, se conforma con los planes sociales que el gobierno implantó como salida de la crisis. Duele ver el deterioro increíble de la educación y la salud, la cultura del trabajo, perdida en calles oscuras muchas villas.

El federalismo es apenas un artículo formal de la constitución que nos rige, el centralismo es ley.

El reino de la inseguridad es azote como consecuencia de la falta de controles sobre quienes hacen uso y abuso de su fuerza irracional, en detrimento de los ciudadanos que intentamos vivir en una paz que no tenemos.

También hay iniquidad del estado que abusando del poder, extorsiona a través de impuestos de todo calibre, a quienes aun tenemos responsabilidad ciudadana; la corrupción y el despilfarro se imponen como un valor en todas las esferas del poder.

Los medios de comunicación son controlados, complacientes o extorsionados para favorecer al mandamás de turno.

El flagelo de la droga que crece exponencialmente y acaba con la juventud y la vida de muchos sin reparar en el nivel social ni en el sexo, de quienes serán el futuro.

Para cualquier argentino disconforme con esta realidad equívoca, el panorama indica que vamos mal.

Cuando se entroniza la confusión, aflora la anarquía.

¿Acaso existe un partido político realmente creativo y con buenas intenciones? La pelea es de cada fracción contra el resto. Muy lejos están de discutir ideas o fijar ejes claros.

Solo son visibles las “cabezas” sin proyectos de grandeza para el país, siempre se los ve sumergidos en sus intereses personalistas. Hambre, desnutrición y corrupción, no figuran en los discursos, en los afiches de propaganda, en las actitudes de quienes no parecen conmoverse por la realidad de sus dirigidos, de los obreros, quienes día a día contribuyen a llenar sus arcas particulares. Hambre, desnutrición, corrupción, inseguridad rayando en lo extremo… y el flagelo de la droga acabando con nuestros jóvenes, son noticias de cada día.

La cantinela política se reduce a buscar culpables en un pasado que no sirve para prometer, los mayores sabemos que allí se originó nuestra decepción.

Convirtieron a La Argentina en una caja de Pandora donde poco a poco la esperanza, abroquelada en el fondo de la historia, agoniza.

No poseo la capacidad de determinar cuales serian las características del partido político capaz de dar soluciones efectivas. Pero si reconozco que el clientelismo político que solo aspira a poseer el poder para su propio beneficio, no sirve a los fines del engrandecimiento de mi país. Las promesas se quedaron sin tiempo y solo se repiten hacia el mañana, promesas de los antiguos vicios.

¿Para qué sirve un estado rico si una amplia franja del pueblo no puede acceder a satisfacer sus necesidades mínimas?

El hartazgo social es una realidad, el tejido social se ha roto, la educación está en terapia intensiva y la desesperanza busca a quienes sean capaces de un orden fundacional que logre sacar a La Argentina del marasmo en que vive.

No será fácil lograr dirigentes capaces, corajudos y honestos, que quieran criar a sus hijos, y estos a los suyos, en su tierra sin tener que abrir a la puerta de Ezeiza para verlos alejarse en busca de mejores horizontes.

“El antiguo conquistador se yergue todavía en su tumba y dentro de nosotros mira, muerto a través de sus sueños frustrados, esa inmensidad promisoria aún y se le humedecen de emoción nuestros ojos. Somos su tumba y a la vez la piedra de su honda.” Ezequiel Martínez Estrada de su libro “Radiografía de la Pampa” (1933)

El estado y el pueblo argentino estamos en una encrucijada. Ser argentino es difícil. Emociona serlo, pero se sufre, se sufre

y mucho.

 
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