Ayer hoy y siempre/ n°2
Hombres eran los de antes - PalamitoNews
Hombres eran los de antes
  "Segun Francesco Puzzeddu el hombre y la mujer, que otrora fueron dos polos opuestos, ahora están convergiendo siempre más hacia una única dirección, y es cada vez más difícil poder hacer una distinción neta."
Francesco Puxeddu
 

Hace algún tiempo macho y mal oliente eran términos asociados, el hedor emanado del cuerpo sudoroso de un hombre eran sinónimo de trabajo, de esfuerzo. Pero el mundo de hoy es un lejano pariente de aquellos tiempos y ha cambiado completamente de aspecto, sobre todo a nivel social. El hombre y la mujer, que otrora fueron dos polos opuestos, ahora están convergiendo siempre más hacia una única dirección, y es cada vez más difícil poder hacer una distinción neta.

La evolución ocurrida por lo que podríamos definir 'Hombre-mono' parece ir hacia lo que podría llamarse 'Hombre-estética.' Esta transformación ha coincidido indudablemente con la emancipación de la mujer, que ha conseguido todos los derechos que le correspondieron en estas últimas décadas, pero que hasta hace un tiempo fueron exclusivos del hombre.

Luego ha habido un tipo de mezcla que ha acercado a los dos sexos y que también ha ampliado las tareas femeninas. Si éstas pueden parecer aserciones lanzadas en el vacío, hay datos importantes que las respaldan. En el edificio de los Congresos de Roma, hace unos seis meses, en la ocasión de 'Estético futuro 2006', han sido provistos los datos sobre el consumo de los productos cosméticos.

De esto ha emergido, de modo casi sobrecogedor, que un tercio del consumo global de los cosméticos se atribuye justamente a los hombres, que gastan para su 'necesidad estética' más de 280 millones de euros en productos de variados géneros. Con respecto a hace 10 años, el hombre emplea el 26% más de tiempo por el cuidado del propio cuerpo y el 7% más para mejorar su aspecto estético.

En efecto, han aumentado mucho las operaciones quirúrgicas de 'rinoplastia' (intervenciones dirigidas a modificar) y por lo tanto mejorar, el aspecto de la propia nariz, y de 'lifting-facial.' Al menos el 21% de los hombres, por ejemplo en Italia, hace uso regular de cremas para la piel y siempre son menos los que piensan que usar productos para el cuerpo se pueda asociar a un comportamiento afeminado. Incluso, en algunas ciudades italianas como Bolonia, Milán y Roma, hay perfumerías solo especializadas en productos masculinos.

Y justo a Roma hay 'Beauty Center' dedicados exclusivamente a una clientela masculina. Basta pensar en todos los rituales estéticos, que se están difundiendo como una mancha de aceite, sobre todo entre los jóvenes, aunque la mayor concentración de edad va de los 25 a los 44 años. El empleo ya casi familiar son las lámparas de los Soláriums, que ofrecen servicios muy esmerados para el bronceado del cuerpo, los centros estéticos, visitados asiduamente por el sexo fuerte, que miman su 'cuerpo masculino' con ceras, máscaras faciales, masajes, limpieza de cutis cuidando así cada detalle estético.

La reflexión se impone inexorable: ¿pero por qué hemos llegado a este punto? Las respuestas podrían ser muchas, la primera que se nos ocurre es: Al mundo de hoy le interesa más aparentar que ser y por lo tanto nuestro cuerpo se convierte en un instrumento, un modo para poder llegar a nuestras metas y para tener éxito.

El cuidado del cuerpo responde, por lo tanto, a una necesidad casi 'laboral', por lo cual quién se presenta bien tiene más posibilidades de lograr su objetivo y por lo contrario, quién se ha quedado con la idea de nuestros padres, tendrá que resignarse a perder posiciones. La imagen que en efecto se muestra como el ideal al que todos aspiran es aquella de una persona bonita, rica y famosa y en muchos casos, rica y famosa están estrechamente ligados a bonita, es decir, la estética es el factor principal. Esta enajenación del hombre de sus primeros comportamientos no debe ser, por fuerza, un punto de vista negativo. En efecto también hay una parte positiva en este proceso de transformación.

El 'gentil sexo' parece tener un índice de satisfacción bastante mas elevada con respecto de todos estos 'Macho-estéticos', ya que, no siempre nuestras abuelas y nuestras tatarabuelas estuvieron tan satisfechas con tener junto a si a un Hombre que emanara un olor tan fuertemente masculino. Se explica así la ancha difusión que todos estos tipos de embellecimiento tienen entre los chicos. El hombre que se cuida, que tiene una buen relación con el propio cuerpo y que se presenta bien, a lo mejor con vestimentas de ciertas marcas, que hace de cereza sobre la torta, tiene mayor posibilidad de sentir placer y las mujeres no dejan de hacérselo notar. Y por lo tanto casi un tipo de etiqueta que se ofrece a los ojos de sexo opuesto, para poder encontrar su aprobación. Pero esta afirmación merece una segunda reflexión, que se refiere a la progresiva emancipación femenina.

Si observamos mejor la situación que estamos viviendo en nuestra época, podemos notar fácilmente que los roles se han invertido totalmente. Una vez fue la mujer que se engalanó para impactar al hombre, que fue por consiguiente atraído por ella e intentaron hacerla caer entre sus brazos. Hoy, en cambio, son los hombres que tienden a mostrarse limpios y 'glaseados' para poder hacer centro en las mujeres y para tener alguna posibilidad de ser seducidos o de suscitar interés en ellos.

Por lo tanto, son los machos los que juegan el rol de la presa, mientras que las mujeres se han convertido en cazadoras que tienen la facultad de elegir a quién más las atrae. Los papeles en la sociedad ya han cambiado y sea los machos que las hembras están dándose lentamente cuenta, acomodándose sobre una nueva escala de valores sociales, que lleva a la mujer a tener una posición completamente nueva, posición que hasta hace alguna década sólo pudo pertenecer a la imaginación más creativas.

Este proceso se está desenvolviendo y transformando lentamente y llevará a la convergencia total entre los dos sexos. En aquel punto será de veras interesante observar lo que ocurrirá. Si la mujer se apoderara de lo que alguna vez fue un status solamente masculino paradójicamente se creara una figura completamente nueva y será mujer el termino asociado a mal oliente de modo que nuestros bisnietos se verán obligados a padecer lo que padecieron a las mujeres del pasado, con los hombres de cuerpo sudoroso que les procuraron pan y protección.

 
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