Ayer hoy y siempre/ n°2
Genesis - PalamitoNews
Genesis
  "Mabel Miguel con pocas pero certeras palabras nos hace conocer su idea del continuo morir y renacer de nuestro planeta. Habrá un día en que la Tierra, desordenada y vacía, con sus leyes alteradas, girará moviéndose hacia el infinito con los campos yermos, el cielo oscurecido y las tinieblas sobre los abismos. Si algo no hará nuestro planeta es resignarse a morir por mandatos de ambiciosos y corruptos."
 

La guerra vuelve con su cuerpo de destrucción y fuego, a llenar de sangre y lamentos, las tierras de Medio Oriente.

Ella siempre regresa arrastrada por “Los Señores de la Guerra” que propician el conflicto armado para justificar sus sórdidos fines. Los romanos contra Numancia y Cartago, los nazis en Guernika, los aliados en Hiroshima y Nagasaki y tantas otras masacres…

¿Cuánto falta para que usemos las palabras Crímenes de Guerra?
¿Cuánto más esperaremos para juzgar a los asesinos de la humanidad?
¿Quiénes pagarán por las vidas segadas y el patrimonio cultural de los pueblos arrasados?
Hoy, los estruendos supersónicos dejan niños enfermos, ancianos que mueren y mujeres que abortan por el impacto de armas que superan la integridad humana.

Habrá un día en que la Tierra, desordenada y vacía, con sus leyes alteradas, girará moviéndose hacia el infinito con los campos yermos, el cielo oscurecido y las tinieblas sobre los abismos. Si algo no hará nuestro planeta es resignarse a morir por mandatos de ambiciosos y corruptos.

Volverá a cubrirse de vegetación y las plantas se cargarán de flores, los campos se vestirán de verde, procrearán los animales, y en el cielo diáfano los pájaros ensayarán vuelos vírgenes. Renacerán bosques poblados de trinos y umbrías y ríos y mares con aguas purificadas.

Otro día habrá en que dos seres humanos salvados del desastre, encontrarán la edad fértil. Serán dos trashumantes solitarios en búsqueda de saciar un sentimiento que conmoverá sus cuerpos y para el cual, no hallaron aún explicación. Él estará de pie sobre la tierra, con la mirada extendida hacia todas las latitudes. Ella indagará incansable, intuyendo que existirá un alguien que la espera y necesita de ella para compartir, no sabe bien qué...

Y será el encuentro. El hombre joven y asombrado, mirará a la mujer de su misma edad y le preguntará,
- ¿Cómo te llamas?
- Eva… ¿Y tú?
- Adán.

 
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